Recuerdo cuando estabas en último año y por primera vez decidiste llamarme a mí para que te ayudara con algunos cursos. Realmente me sorprendió, nunca te lo dije. Primero porque pensé que llamarías a Enrique quien era tu guía y apoyo en todo y segundo porque eras la niña autosuficiente, hábil y capaz de todo, nunca fallabas en ningún curso.
Recuerdo tus palabras tras el telefono: Hola, quisiera pedirte un favor, tengo examen de hidrología superficial y suelos, y no entiendo mucho y no quiero que me vaya mal, tienes tiempo para explicarme unas cositas?.
Quede algo tonto y te dije sin pensar: Ok mañana. Y luego las dudas pasaban dentro de mí, porque me gustabas tanto y al mismo tiempo no podía sentir eso, pues era casado. No era normal sentir eso. Pero igual te fui a buscar, recuerdo que ese día estuvimos casi 6 horas en tus banquitas favoritas, entre risas aprendiste mucho. Ese día quise tomarte en mis brazos y besarte cada vez que veía tu sonrisa, pero no podía.
Sabes que hasta el dia que te bese, y supe que te amaba, encontre en lo que mi sería normal.
Yo puedo olvidar tus recuerdos malditos, tú puedes olvidar mi mentira piadosa, mi machismo inconsciente. Pero la decisión siempre es tuya, porque desde que te amo, no hago más que hacerte caso, como el día que me llamaste para que te diera unas clases.